SAN JUAN DEL RÍO, QRO.-
Hay despedidas que no se sienten como un final, sino como la oportunidad de mirar hacia atrás y reconocer todo lo que se construyó en el camino. Así fue la convivencia que reunió a la familia de Los Generales Campestre con amigos y compañeros del sector restaurantero, en el cierre de una historia de 18 años en San Juan del Río.
Entre anécdotas, risas, abrazos y momentos en los que la nostalgia se hizo presente, Alejandro Martínez y la señora Remedios Trejo, propietarios del restaurante, recordaron parte de la historia que comenzó hace casi dos décadas y que estuvo marcada por el trabajo, la dedicación y el encuentro con cientos de clientes que, con el tiempo, también se convirtieron en amigos. “Fue un honor servirles a nuestros clientes y amigos”, compartieron durante la convivencia.
Fernando Soto, presidente del Consejo Queretano de Restauranteros de Querétaro, conocido como “El Pollo”, y Antonio Carapia, presidente del Consejo Queretano de Restauranteros de San Juan del Río, dedicaron unas palabras a Remedios y Alejandro. Entre recuerdos y sonrisas, reconocieron la experiencia y el conocimiento gastronómico que durante 18 años compartieron con sus clientes, al tiempo que les desearon mucha suerte y éxito en los nuevos proyectos que emprendan.
Uno de los momentos más emotivos llegó de la mano de Lalo, uno de los hijos de la familia, quien recordó algunas de las etapas más intensas de aquellos años, como las madrugadas en las que se levantaban para preparar pedidos destinados a las industrias de San Juan del Río. En medio de esas memorias familiares recordó también una frase que su mamá solía decirles cuando el trabajo parecía no terminar: “Nosotros podemos, somos bien chingones”.
Ahora, Los Generales Campestre cierra sus puertas, pero 18 años de historias no se borran con el cierre de un establecimiento. La familia Martínez Trejo cuenta con 48 años de experiencia en la gastronomía, una trayectoria que continúa en Los Generales de Avenida Central, donde también han construido una historia de 48 años y que permanece abierto para recibir a sus clientes y amigos.
Así, mientras una etapa llega a su fin en Los Generales Campestre, otra continúa en Avenida Central, ese lugar que durante casi cinco décadas ha sido parte de la historia gastronómica de la familia y que los espera con los brazos abiertos para seguir compartiendo mesas, sabores y recuerdos.

