Lo afirmaron y lo cumplieron. Este martes, la capital nuevamente fue copada por inconformes por la manera en que, hay que decirlo, se está dando la conducción política en materia salarial en Zacatecas.

Muchos son quienes critican que, a estas alturas, es un error no haber nombrado a personajes esenciales en el gabinete. Hay que decirlo, a escasos días de haber llegado al cargo, el gobernador está solo.

No se trata solamente del desborde de nuestras presas y cauces con motivo de las recientes lluvias en algunos municipios del centro sur de la entidad, sino de la llegada de la sangre al río.

Este martes, la comunidad académica, magisterial, jubilada y pensionada dio nuevamente muchas citas, en el ámbito periodístico, para referir que las vialidades del entorno, estatales y federales, fueron paralizadas por miles de gargantas inconformes.

Por desgracia, no es lo único que sufre parálisis, pues si a eso añadimos las carencias básicas en clínicas, el sistema de salud está colapsado, y si a ello añadimos la educación, ésta, a tres semanas del regreso a clases en periodo COVID, está colapsada, simplemente no hay clases.

La toma de decisiones se encuentra encasillada en términos de indefinición en un momento en el que el descontento social cunde. Algo que no hemos entendido en la historia pasada y reciente del estado es que a los zacatecanos nos pueden mentar la madre, mentirnos, engañarnos, traicionarnos o decepcionarnos.

Pero que no nos toquen la chuleta, porque en ese momento nos tornamos irascibles, nos brota el desconsuelo y la rabia contenidas, las mismas que este martes volvimos a ver en los rostros de miles de manifestantes que se desbordaron por las vialidades citadinas y alrededores.

Y porque a estas alturas, a los cientos de desesperados no les dice mucho que alguien se ponga de su parte y que vayan a otro lado a pedir el recurso.

Para nadie pasa inadvertido que decenas de veces escuchamos que no habría continuidad, cuando el caso es que el anterior titular de Finanzas, actual alcalde capitalino, sabía muy bien de todas las crisis que, de manera recurrente, iban a estallar en Zacatecas.

Lo mismo en el caso de Seguridad Pública, con estas escenas atroces que se repiten de manera constante por todos lados, en todos los rincones del estado, pero esencialmente en los tres municipios más importantes.

Son tan graves nuestras carencias que en este momento no hay tampoco una coordinación de Protección Civil, y ejemplos como los de Genaro Codina y Cuauhtémoc evidencian nuestra fragilidad social. Y en cualquier momento pueden replicar.

Le escuchamos decir, durante las tomas de posesión de los alcaldes, ocurridas la semana pasada: “No los dejen solos”.

Cuando más bien, el sentido, sería: ¿Qué pasa, gobernador? ¿Quién lo dejó solo? Porque nosotros no fuimos…