Zacatecas y, en general, el resto del país parecen haber llegado al límite: sobreendeudamiento, crisis sociales generalizadas, desempleo, delincuencia galopante, escaso crecimiento y desarrollo, desplome en diversas variables.

Se trata de hechos que, juntos, causan mayor escozor que la falencia ocurrida hace unos días de las redes sociales alrededor del mundo.

Para comenzar, se trata de un grave problema económico no atendido aún, en el sentido de que, se espera una inflación mayor a 6 por ciento a fines del presente año.

Es decir, sería una de las más altas de los últimos tiempos, habida cuenta de que a las economías familiares ya no les alcanza para comprar lo mínimo indispensable para sobrevivir.

Si a eso se añade el hecho de que, en materia local, muchos maestros, jubilados y pensionados no han recibido durante dos quincenas seguidas sus salarios, por lo que el problema se magnifica.

Curiosamente, en México no ocurren -por fortuna no han ocurrido- series sucesivas de estallidos sociales, unos tras otros, como en otras naciones del orbe.

Eso no significa que personas, núcleos sociales y familias enteras no hayan comenzado a implosionar, es decir, a estallar desde adentro devastando así la delicada materia en descomposición del tejido social.

Con cifras crecientes de muertos de manera cotidiana, a ese coctel, en México se añaden ya ataques neoterroristas que habrían provocado reacciones inmediatas dentro y fuera de nuestro país, para los casos de Salamanca y Guadalajara.

Ocurre que vivimos inmersos en esa eterna llamada de atención que provoca precisamente la aniquilación de un tejido social gravemente enfermo, que ya no encuentra solución a sus más ingentes problemas en boca de la clase política.

Pues nunca esa clase política había estado más alejada de tales estructuras sociales enfermas como ahora.

Algunos le llaman los últimos momentos del estelar llamado neoliberalismo; podríamos añadir a ello que nace en la posmodernidad una suerte de neopopulismo que no alcanzaría a tener la radicalidad de Cuba o Nicaragua pero que sí haría todo lo posible por ensancharse.

Y, para comenzar, estaríamos apenas al borde de ese incipiente modo de ver las cosas, justo cuando el mundo es azotado por una pandemia que ha cobrado millones de almas alrededor del mismo.

Cuando, ciertamente, como lo cita la revista inglesa The Economist, en el orbe ocurre en estos instantes una desglobalización, cuyos efectos económicos neoliberales comenzaron con Reagan y Thatcher en Estados Unidos e Inglaterra durante fines de los 70 del milenio anterior que México vivió como una desregulación de empresas en manos del Estado sin precedentes.

Así que cabe preguntarnos si ¿estará Zacatecas preparado para hacer frente a esos procelosos maremágna que se le vienen encima, si el timonel podrá resistirlos y si, en general, México, con sus 130 millones de habitantes podrá asirse a un recodo de la realidad y llegar a puerto seguro de esa manera?