Zacatecas, Zac.- José Santos Villa, vecino de Zacatecas, recuerda cómo en el Mundial de Futbol de 1970 trabajaba en el diario “El Informador de Guadalajara”, justo en el laboratorio de fotografía de ese medio, en el cual tuvo el gusto de revelar los rollos que enviaban sus compañeros fotógrafos de la Ciudad de México.

Santos Villa rememora que él le pedía al director del impreso que le diera la oportunidad de hacerse fotógrafo y salir a retratar a campo, pero siempre se negó.

El entrevistado cuenta que, aunque fuera por medio del revelado, las extraordinarias placas enviadas por sus compañeros del ramo le permitieron conocer a Pelé y a Rivelino.

“El Independiente era entonces un periódico muy grande e importante en la ciudad de Guadalajara, que se ubicaba a un costado de la Catedral”.

Recuerda cómo en aquellos tiempos metían en la satinadora las fotos, con el fin de que éstas terminaran de secarse y aplanarse. “La maquinilla hasta tronaba la pobre de que no se daba abasto con tantas fotos”.

Sin embargo, comenta que el dueño del medio nunca le dio la oportunidad de salir a fotografiar a la calle.

“Quería yo que él me echara a las calles para fotografiar, porque eso sí sé hacerlo muy bien”.

Me decía: “Te compro lentes, te doblo el sueldo, pero no me dejes de la laboratoriar”, recuerda que le decía el director.

Uno de los hechos más importantes de su vida ocurrió durante ese Mundial, cuando Pelé fue a Guadalajara, momento que aprovechó para fotografiarlo y también a Rivelino, aunque muchos otros futbolistas también acudieron a invitaciones que les hicieron funcionarios tapatíos en ese mundial.

“Yo lo que quería era tomar fotos, nomás andar de vago, pues eso era lo que me apasionaba”.

Santos Villa vive en San Miguel, cerca de la comunidad de El Maguey, Zacatecas, donde atiende a su esposa, enferma ahora del corazón.

“Pero no me acomodo a la gente de Zacatecas, porque los tapatíos somos mejores fotógrafos”.

Don José padece de flebitis y aún conserva parte del equipo de cámaras análogas que hace tiempo se dejaron de usar.

“Pero en estos tiempos ya nadie utiliza nada de eso; tengo una Canoncita y otra por ahí con la que di batalla en mis tiempos de tragos, mujeres y fotos”.